Este 25 de febrero, a 248 años de su nacimiento, Argentina recuerda a José de San Martín, el hombre que cambió para siempre el destino de América del Sur. Nacido en 1778 en Yapeyú, su vida fue sinónimo de entrega y estrategia al servicio de la libertad. Desde muy joven abrazó la carrera militar, pero su nombre quedaría grabado en la historia por liderar la independencia de Argentina, Chile y Perú.
Al frente del Ejército de los Andes protagonizó una de las gestas más extraordinarias: el Cruce de la Cordillera en 1817. Más de 5.000 hombres atravesaron alturas extremas y condiciones inhumanas para liberar Chile del dominio español. Fue una hazaña militar sin precedentes que consolidó su figura como conductor firme, visionario y profundamente comprometido con la emancipación de los pueblos.
En Salta y en todo el país, su nombre es símbolo de coraje y principios. Llamado con justicia “Padre de la Patria”, San Martín no buscó poder ni gloria personal: eligió el camino del sacrificio y el exilio antes que el enfrentamiento entre hermanos. Su legado no es solo histórico, es moral.