Un pequeño gesto terminó convirtiéndose en una enorme historia de solidaridad en San Rafael, Mendoza. Un niño de entre 8 y 11 años ingresó a una librería y, en lugar de pedir dinero o comida, preguntó si podían ayudarlo con útiles para ir a la escuela.
Mauricio Casado, de 48 años, escuchó su pedido y no dudó. El chico había pedido solamente cuadernos y colores, pero el comerciante decidió prepararle una bolsa con mucho más: lápices, lapicera, goma, sacapuntas, regla, cartuchera y otros útiles. El niño recibió todo, agradeció y se retiró feliz.
El momento quedó registrado por las cámaras de seguridad y fue presenciado por un cliente, Pablo Peñaloza, quien luego contó lo ocurrido en Facebook. La publicación se viralizó y alcanzó miles de reacciones, comentarios y compartidos, generando una ola de solidaridad entre vecinos y personas de distintos lugares.
La historia tiene además una raíz familiar. Mauricio contó que cuando era chico veía a su padre, Dino Casado, regalar útiles a niños que ingresaban a la librería. Aquella costumbre lo marcó y, décadas después, decidió continuarla. Incluso antiguos vecinos recordaron que Don Dino los ayudó durante momentos difíciles y que esos útiles fueron importantes para que sus hijos pudieran continuar estudiando.
Ahora Mauricio busca volver a encontrar al pequeño. No conoce su nombre ni dónde vive, pero desde que la historia se hizo conocida varias personas se ofrecieron a ayudar a su familia. Incluso recibió mensajes de personas que quieren colaborar con ropa, materiales y otras necesidades.
“Ojalá esto genere un efecto multiplicado y haga pensar a mucha gente sobre la importancia de ayudar a los demás”, expresó Mauricio. Su historia volvió a poner en escena algo sencillo pero poderoso: a veces, para cambiarle el día a alguien, no hace falta hacer algo enorme; alcanza con mirar una necesidad y decidir ayudar.
Un cuaderno terminó contando una historia mucho más grande: la de una familia que convirtió la solidaridad en una tradición.