Después de 23 días cruzando océanos, el buque BYD CHANGZHOU tocó puerto en Zárate y trajo consigo algo más que autos: llegó con 7.000 vehículos electrificados y la promesa de un cambio profundo. Es la primera vez que una automotriz china desembarca en el país con un barco propio y completo, marcando un antes y un después en la historia de la movilidad en Argentina.
El arribo no fue un detalle técnico, sino una señal potente. En apenas 36 horas se descargarán miles de unidades en la principal terminal automotriz de Sudamérica. Mientras muchas marcas dependen de barcos compartidos, BYD mostró músculo industrial, previsibilidad y una apuesta a largo plazo, apoyada en su propia flota de ocho buques capaces de mover hasta 65.000 vehículos.
“No es solo logística, es compromiso con el futuro”, afirmó Stephen Deng, country manager de BYD Argentina. La llegada se da en un contexto sensible, con debates políticos y económicos sobre la importación de autos chinos y un régimen oficial que permite ingresar hasta 50.000 vehículos electrificados por año sin pagar el arancel del 35%, siempre que cumplan requisitos técnicos y de precio.
En paralelo, la marca lanzó la preventa del ATTO 2 DM-i, un SUV híbrido enchufable que promete hasta 1.100 km de autonomía y puede reservarse con u$s500. Su precio final se conocerá en un mes, pero desde la empresa anticipan que rondará valores similares a un auto popular. Tecnología, seguridad y eficiencia se combinan en un modelo pensado para la realidad local.
Con un mercado que en 2025 creció casi un 48% y una presencia china en alza, el desembarco de BYD deja una pregunta abierta: ¿estamos ante una amenaza o una oportunidad histórica? Lo cierto es que el futuro ya llegó a Zárate, y esta vez vino en barco propio.