En un acto de generosidad conmovedor, un joven emprendedor de Rosario de la Frontera decidió regalar 500 bolsas de choclo amarillo en Salta Capital, tras tres días durmiendo en una carpa sin lograr vender su mercadería. La falta de demanda por el choclo amarillo —frente a la preferencia por el choclo blanco— lo llevó a tomar esta decisión desesperada.
"Antes de tirarlos, prefiero regalarlos", declaró el joven, quien ahora busca ayudar a comedores, escuelas y fundaciones. Su historia refleja la cruda realidad de muchos pequeños productores que arriesgan todo por un sueño. La deuda del transporte lo obliga a pedir colaboraciones a voluntad para no perderlo todo.
Lo que comenzó como un emprendimiento lleno de ilusión, terminó en una lucha por recuperar lo invertido. La pareja instaló su carpa en el Barrio Autódromo, donde ofrecen las últimas 50 bolsas. "Aunque sea algo simbólico, necesitamos ayuda", suplicó el joven, visiblemente afectado.
La solidaridad puede marcar la diferencia. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante el alias Alderete11. Cada aporte, por pequeño que sea, ayudará a aliviar su carga en estos tiempos difíciles. La comunidad salteña sabe unirse.
Esta historia es un llamado a reflexionar sobre los desafíos de los emprendedores locales. Mientras algunos productos no encuentran mercado, otros luchan por subsistir. ¿Podría hacerse más para apoyarlos?