Este lunes comenzó una nueva semana sin clases en varias localidades de Salta. Los Docentes Autoconvocados volvieron al paro exigiendo un aumento del 50% y una meta clara: alcanzar un salario mínimo de dos millones de pesos. “La situación es agobiante y la docencia tiene que reaccionar”, expresó Georgia, docente de Orán, en diálogo con Somos La Mañana.
La adhesión a la medida es dispar pero significativa: en Orán ronda entre el 40% y el 50%, mientras que en Hipólito Yrigoyen llega al 80%. En Pichanal, 23 docentes se sumaron al paro, y en algunas escuelas aseguran que la adhesión es total. “Muchos somos los mismos que estuvimos acampando en la 9 de Julio años atrás”, recordó Georgia, evocando las históricas protestas frente a Casa de Gobierno.
El malestar va más allá del salario. Los docentes también exigen la reincorporación de colegas sancionados por participar de protestas pasadas. “La vía judicial es una vía muerta para nosotros”, dijo Georgia, reflejando el profundo desencanto con el sistema. En ese marco, denunció un hecho estremecedor: una docente intentó quitarse la vida por la presión que vive en su lugar de trabajo.
El viernes se realizará una marcha provincial que podría marcar un nuevo pico de tensión entre el Gobierno y el sector autoconvocado. Mientras tanto, las aulas siguen vacías, y la brecha entre lo que el Estado ofrece y lo que los docentes reclaman se hace cada vez más amplia.
El pedido es claro
“Queremos llegar a los dos millones de pesos, porque con lo que cobramos hoy no se puede vivir dignamente”. La frase, cargada de angustia, sintetiza el reclamo de miles de educadores salteños que, una vez más, vuelven a las calles en busca de respuestas.