Tras 11 días de una cacería humana por los cerros, la policía dio con el asesino de Natalia Cruz. Estaba oculto en una zona casi inaccesible, deteriorado y sin fuerzas para seguir huyendo. La justicia llegó, pero el dolor en Quijano es inconsolable.
El operativo, que mantuvo en vilo a Salta, terminó hoy cerca de la Estación Diego de Almagro. Allí, en lo profundo de una cueva de la precordillera, Daniel Orlando Serapio fue rodeado por la Unidad de Investigación UGAP del CIF. Ya no había más lugar donde esconderse.
Los detalles de la captura:
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El escondite: Fue hallado a un kilómetro de la estación ferroviaria, en una grieta natural que usó como refugio durante casi dos semanas.
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Estado del detenido: Se encontraba deshidratado y con un avanzado deterioro físico. Al verse rodeado por el fuerte despliegue policial, no opuso resistencia.
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La investigación: La fiscal Luján Sodero ya ordenó allanamientos para determinar si hubo una red de encubrimiento que lo ayudó a subsistir tantos días en el cerro.
"PIDO PERPETUA": El grito de una madre
Mientras Serapio era trasladado bajo custodia, el clamor de justicia inundaba las calles. La bronca de la comunidad se mezcla con la denuncia de una falla sistémica: Natalia tenía medidas de protección que no alcanzaron para salvarla.
"Mi hija tenía perimetral y la Policía no hizo nada. Pido perpetua, que este hombre no salga más para que no le destruya la vida a otra familia", expresó entre lágrimas Irene Martínez, madre de la víctima.