En un hecho tan emocionante como urgente, el gato andino fue captado en Malargüe, Mendoza, gracias a cámaras trampa instaladas en la zona. La imagen, registrada en los últimos días, confirma la presencia de una de las especies más amenazadas del planeta, reavivando la esperanza de conservación.
Con menos de 2.200 ejemplares en todo el mundo, cada registro es clave. Este felino, casi invisible para el ojo humano, habita zonas extremas de la cordillera y rara vez se deja ver. Su reaparición no solo sorprende: también alerta sobre su delicada situación.
Especialistas advierten que la pérdida de hábitat, la caza y el cambio climático siguen siendo amenazas constantes. “Cada avistaje es una victoria, pero también un recordatorio de lo cerca que estamos de perderlo”, señalaron desde organizaciones ambientales.
Mientras otros ecosistemas logran cierta recuperación, el gato andino sigue luchando en silencio. Su historia es la de una resistencia solitaria en uno de los entornos más hostiles del continente.