"El charanguito y la música del norte no tienen nada que ver con Argentina", sentenció Miguel Ángel Pichetto, el diputado que, al parecer, tiene una máquina del tiempo para reescribir la historia cultural del país. En una entrevista con María O’Donell y Ernesto Tenembaun, Pichetto aseguró que la inmigración latinoamericana cambió la cultura argentina, y soltó la bomba: el charango y el folclore norteño no son "argentinos". ¿Alguien le avisó a Atahualpa Yupanqui?
La frase, como era de esperar, encendió las redes. Gerardo, un tuitero indignado, le respondió: "Mirá si será anglosionista Pichetto que critica el charango en vez del reguetón que nos quieren enchufar los gringos". Y remató con un contundente: "TOMATELAS DE ARGENTINA". Mientras tanto, Nico Posadas ironizó: "Seguro que el sonido argentino es el trap porteño". Buenos Aires, el ombligo del mundo, otra vez.
En Facebook, Fer Pon recordó que Pichetto tiene apellido italiano y viene de una familia que llegó a Argentina huyendo del hambre y las guerras. "¿Qué puede saber?", preguntó, con una dosis de sarcasmo. Marcos An, por su parte, cuestionó: "¿Dónde vivís, señor Pichetto, que desconocés la historia del país donde naciste?".
Mientras tanto, el charango, ese pequeño instrumento de cuerdas que tanto molesta a Pichetto, sigue sonando en las peñas, festivales y corazones del norte argentino. ¿Será que el diputado confundió el folclore con un karaoke de ABBA? Lo cierto es que, para muchos, su comentario no solo fue ignorante, sino también una muestra de cómo algunos políticos viven en una burbuja donde la cultura parece empezar y terminar en la General Paz.
¿Qué sigue? ¿Decir que el mate es uruguayo o que el tango nació en París? Pichetto, con su declaración, no solo desató una ola de memes y críticas, sino que también nos recordó que, en Argentina, la cultura es tan diversa como sus paisajes. Y el charango, querido diputado, suena más argentino que cualquier discurso vacío.