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Domingo, 29 de Marzo de 2020 |

Ariel Malvino: el homicidio impune de "los hijos del poder"

Nacionales13/02/2020 00:50 hs.



Rodeado por sus agresores, Ariel Malvino retrocedía. No quería pelear. Uno de los atacantes le pegaba golpes de puño y patadas. Otro lo noqueó con una trompada. El joven estudiante de Derecho, después de pegar su cabeza el suelo, quedó desvanecido. Los testigos circunstanciales miraban sin entender lo que sucedía. Pero lo peor no había pasado. Cuando la víctima estaba en el piso, inconsciente y sin poder defenderse, un tercer atacante le arrojó una piedra de 17,5 kilos a la altura del abdomen. Pocos minutos después murió Malvino, de 23 años. Todo ocurrió el 19 de enero de 2006 en el balneario brasileño de Ferrugem, adonde el joven había ido de vacaciones con un grupo de amigos. Un asesinato con muchas similitudes con relación al brutal homicidio de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell.
El crimen cometido en Ferrugem está impune. Catorce años después, Patricia Martín y Alberto Malvino, los padres del joven asesinado, esperan que en el transcurso de este año los tres acusados -Eduardo Braun Billinghurst, Horacio Pozo (h.) y Carlos Andrés Gallino Yanzi- sean sometidos a juicio oral y público. Por momentos, la causa judicial estuvo paralizada con demoras injustificables en traducir las indagatorias de los imputados y las declaraciones de los testigos. Los cuestionarios llegaron a la Argentina desde Brasil vía exhortos judiciales, pero una vez concluidas las diligencias judiciales no se traducían del castellano al portugués por falta de un perito oficial. "No podemos entender cómo todavía no fue habilitada otra instancia para que sea respetado el derecho de acusación. La causa está demorada por un trámite de traducción desde hace meses", decía a LA NACION el padre de la víctima en enero de 2010, cuatro años después del crimen. Como Malvino, los tres acusados, oriundos de Corrientes, habían ido de vacaciones a las playas de Ferrugem, en el sur de Brasil. En el momento del homicidio, Braun Billinghurst tenía 22 años; Gallino Yanzi, 27, y Pozo, 22.

Gallino Yanzi y Pozo fueron imputados de "forma definitiva" por el delito doloso de lesiones corporales con resultado de muerte. Braun Billinghurst fue acusado de tentativa de homicidio agravado. "Cuando Ariel [por Malvino] estaba tirado en el piso, apareció Eduardo [por Braun Billinghurst] y le arrojó la piedra a la altura de la cintura. Luego salió corriendo. Gallino, en el momento de la pelea, tiraba patadas dirigidas a Ariel, que retrocedía porque no quería pelear. Mientras Ariel se alejaba de los golpes de Gallino, Horacio [por Pozo] le pegó una piña, en uno de sus pómulos", sostuvo Sofía Cardoso, una testigo que respondió un cuestionario que mandó la Justicia de Brasil. El testimonio fue tomado en mayo de 2013 por el juez federal Daniel Rafecas. En enero de 2007, al cumplirse el primer aniversario del homicidio, LA NACION entrevistó a Pozo. El joven, que en ese momento estudiaba la carrera de Veterinaria, afirmó: "Yo sostengo que nunca me peleé con Malvino, no lo vi nunca".  
Pero para la Justicia de Brasil no hay dudas de su participación. Según el Ministerio Público de Santa Catarina, el 19 de enero de 2006, a las 5, en la calle general de la playa de Ferrugem, Gallino Yanzi, Pozo y Braun Billinghurst, participaban en una "riña" y peleaban contra diez personas "en agresiones físicas recíprocas". Malvino estaba cerca y observaba la gresca en "forma pasiva" e "hizo en voz alta un comentario despectivo sobre la actitud de los denunciados destacando la estupidez de las personas involucradas en la pelea".
 Según reconstruyeron los investigadores judiciales, Gallino Yanzi y Pozo abandonaron la pelea y se dirigieron hacia el joven estudiante de Derecho y lo "interpelaron" por su comentario. Después se "lanzaron", en conjunto e intencionalmente contra la víctima y le pegaron varios puñetazos. Malvino pudo esquivar los golpes. Retrocedió hasta que Pozo (h.), siempre según la imputación, "consiguió arrojarle en forma certera un puñetazo en el maxilar". La víctima se desvaneció. Al caerse, su cabeza dio contra el suelo. El golpe, según la autopsia, le provocó la muerte. Como se dijo, el ataque continuó. Cuando el joven estudiante de Derecho, que vivía con sus padres en Belgrano, estaba desvanecido en el piso, "Braun Billinghurst con la inequívoca intención de matar, se apoderó de una piedra con un peso aproximado de 17,5 kilos que se encontraba en el lugar del hecho, e irguiéndola [sic sobre su cabeza la arrojó violentamente contra Malvino. El resultado letal pretendido no llegó a consumarse solamente por circunstancias ajenas a su voluntad", afirmó en su momento el Ministerio Público. Al describir la imputación cuando se le tomó una de las declaraciones indagatorias, el Ministerio Público Fiscal sostuvo: "Para la práctica del crimen, Braun Billinghurst se valió de un recurso que tornó imposible cualquier defensa por parte de la víctima, aprovechándose del hecho de que Malvino yacía en el suelo, inmóvil e inconsciente, para entonces arrojarle la piedra. Debe dejarse registrado que el homicidio fue cometido por un motivo banal, un simple comentario hecho por la víctima".

Las defensas

En diciembre de 2013, en una de sus declaraciones indagatorias, Braun Billinghurst dijo ante el juez federal de Corrientes Juan Carlos Vallejos que todas las acusaciones eran falsas. "Suponiendo que alguien haya tirado una piedra de 17,5 kilos y a eso sumarle la fuerza que multiplica el peso de ese objeto, el sentido común de cualquier persona diría que tuvo que haber dejado rastro alguno. Según me informa mi abogado de Brasil, en el examen cadavérico o autopsia en el cuerpo de la víctima no existía ningún indicio de lesiones provocado por un objeto de semejantes características. Y vuelvo a resaltar que nunca tiré ni vi que alguien haya tirado piedra alguna. Nunca vi a la víctima ni la conozco", afirmó según la documentación a la que tuvo acceso LA NACION. Gallino Yanzi, entre otras cuestiones, sostuvo que no le pegó ningún puñetazo a Malvino ni a otra persona y aseguró que intervino en una pelea para separar a su amigo Horacio (por Pozo), que era golpeado cuando estaba en el piso ensangrentado. En su declaración indagatoria, Pozo afirmó: "No es verdadera la acusación que se me hace. La víctima de una golpiza producida por una patota fui yo provocándome importantes lesiones de las cuales he presentado pruebas". Pozo fue más allá: "Según lo que pude averiguar, el hecho que se me imputa para nuestra legislación penal ya estaría prescripto, por lo que entiendo que se debería dar por finalizada la investigación en la que se me imputa. Más allá de esto, sigo a disposición para esclarecer el hecho". El fiscal general federal de Corrientes, Carlos Schaefer, explicó a la agencia de noticias Télam que fue necesaria una articulación diplomática entre la Argentina y Brasil para que los tres acusados fuesen indagados por un juez argentino. "Fueron válidas esas indagatorias, que llegaron a ser tomadas luego de una instancia de casación", dijo el funcionario judicial.

Elevación a juicio

En marzo de 2017, hace casi tres años, los padres de Malvino recibieron la noticia que esperaban desde que comenzaron su lucha en busca de justicia: la jueza Elaine de Souza Freitas, en ese momento a cargo de la causa, había aceptado la acusación del Ministerio Público e imputó en forma definitiva a los tres acusados y decidió que un jurado popular definiera si Braun Billinghurst, Pozo y Gallino Yanzi eran culpables o inocentes. Ahora, el expediente está en el Tribunal de Justicia del Estado de Santa Catarina, a la espera del debate oral. Pero todo volvió a demorarse. Según Télam, las defensas de los acusados, en octubre pasado, hicieron un último intento de que la Justicia de Brasil postergue la realización del debate, lo cual fue rechazado. "Ya están en condiciones de que fijen fecha de juicio porque no quedan otras instancias de apelación. Estamos ansiosos y esperamos que eso ocurra este año", dijo el padre de Malvino. Hoy, 14 años después, según pudo reconstruir Télam, Braun Billinghurst está casado, tiene dos hijos y, junto con su hermano Lautaro, maneja una empresa dedicada a la venta de maquinaria pesada como representantes de una marca internacional; Gallino Yanzi vive en Neuquén y está en pareja, y Pozo está casado, tiene dos hijos, y si bien es veterinario está abocado a una empresa constructora propiedad de su familia. En 2006, a los acusados se los conoció como "los hijos del poder correntino": Horacio Pozo padre era secretario de Turismo de Corrientes cuando su hijo quedó involucrado en el asesinato de Malvino y renunció a los pocos días. Hoy es legislador provincial. La abogada Nidia Alicia Billinghurst de Braun, madre de uno de los acusados, según su perfil de Linkedin es jueza de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Electoral de Corrientes. "Solo queremos [por él y su esposa, Patricia] que haya juicio y que ambas partes sean escuchadas. Con un juicio nos consideramos recompensados a nivel judicial. Las circunstancias dirán si hubo o no culpabilidad. Estamos convencidos de la culpabilidad absoluta de los acusados", había dicho a LA NACION el padre de la víctima en 2014. Todavía, 14 años después del homicidio, continúa con la espera.

Los acusados por el asesinato

1 Eduardo Braun Billinghurst. Según la acusación del Ministerio Público de Brasil, fue la persona que arrojó una piedra de 17,5 kilos de peso contra el cuerpo de Ariel Malvino cuando estaba desvanecido en el piso de la avenida principal de Ferrugem. Tenía 22 años cuando, según la imputación, fue uno de atacantes de Malvino. Su madre es jueza 2 Horacio Pozo (h.). La investigación de la Justicia brasileña determinó que fue el autor del golpe que derribó a Malvino y que provocó el golpe mortal de la cabeza de la víctima con el pavimento. Con 22 años en ese momento, tenía un cuerpo fornido. Algunos testigos afirmaron que le pegó desde atrás a la víctima. Su padre es diputado provincial 3 Carlos Gallino. En la elevación a juicio oral en Brasil figura imputado como coautor del homicidio de Malvino. En la acusación aparece como el primer atacante del joven estudiante de Derecho, que solo veía cómo el grupo correntino golpeaba a otras personas. Testigos aseguraron que ese sospechoso, que tenía 27 años, golpeó varias veces a Malvino.





fuente: la nación